Revista Educare
UPEL-IPB
Barquisimeto, Edo. Lara - Venezuela

Vol. 24 N° 3
Septiembre - Diciembre 2020

Impacto académico, económico y psicológico del covid-19 en los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua

Academic, economic and psychological impact of covid-19 on students from UNAN-Managua

https://doi.org/10.46498/reduipb.v24i3.1388
Tonys Romero-Díaz
Carlos Miguel Matamoros Osorio
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua
Recibido: 17-08-2020
Aceptado: 03-11-2020

RESUMEN

El artículo describe los resultados de la aplicación de un cuestionario a estudiantes de la Facultad Regional Multidisciplinaria de Chontales (FAREM-Chontales) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN-Managua), en el segundo semestre académico 2020. El objetivo del estudio consistió en evaluar el impacto del COVID-19, en los estudiantes, considerando la percepción que estos tienen desde el punto de vista económico, psicológico y académico. Para ello se realizó un estudio cuantitativo-exploratorio y descriptivo a través de la adaptación de una escala usada para medir el impacto de estas tres variables en los universitarios, en el contexto de la pandemia. Se envió el link del cuestionario a todos los estudiantes de grado de la facultad, para que participaran de forma voluntaria, obteniendo una muestra de 214 estudiantes. Se revisó cuidadosamente la literatura, y dado que es un tema de actualidad se pudieron encontrar varios estudios similares, cuyos resultados coinciden con los de esta investigación. No obstante, llama la atención que la valoración sobre muchos de los factores que aquí presentamos fue más favorable que en otros países. Al mismo tiempo, se encontraron diferencias significativas, en algunas de las variables en estudio, al comparar género, procedencia, rangos de edades y turno. Se concluye que la valoración de los estudiantes sobre el impacto de la pandemia del COVID-19 en los factores analizados fue leve.

Descriptores:
COVID-19, estudiantes universitarios; impacto económico; impacto académico; impacto psicológico

ABSTRACT

The article describes the results of the application of a questionnaire to students of the Regional Chontales Multidisciplinary Faculty (FAREM-Chontales) of the National Autonomous University of Nicaragua, Managua (UNAN-Managua), in the second academic semester 2020. The objective of the study consisted of evaluating the impact of COVID-19 on students, considering their perception from an economic, psychological and academic point of view. For this, a quantitative-exploratory and descriptive study was carried out through the adaptation of a scale used to measure the impact of these three variables on university students, in the context of the pandemic. The link of the questionnaire was sent to all undergraduate students of the faculty, so that they could participate voluntarily, obtaining a sample of 214 students. The literature was carefully reviewed, and since it is a current issue, several similar studies were found, the results of which coincide with those of this investigation. However, it is striking that the assessment of many of the factors presented here was more favorable than in other countries. At the same time, significant differences were found in some of the variables under study, when comparing gender, origin, age ranges and shift. It is concluded that the students' assessment of the impact of the COVID-19 pandemic on the factors analyzed was slight.

Keywords:
COVID-19; university students; economic impact; academic impact; psychological impact

INTRODUCCIÓN

Han pasado casi siete meses desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote del virus SARS COV-2 (COVID-19) como una pandemia. Debido a su rápida propagación, muchos países no pudieron enfrentarlo con éxito. En el caso de Nicaragua, no cesaron las actividades cotidianas y comerciales. Esto no significa que el gobierno hizo caso omiso a las recomendaciones de la OMS, fue más bien el cambio en la estrategia adoptada por los países centroamericanos lo que cuestionan algunas entidades. Porque mientras países como El Salvador y Costa Rica, que a inicios del mes de mayo 2020 manifestaban tener controlado el brote, y por ende ganada la confianza de su población, a finales de agosto estaban al borde del colapso, tanto en lo sanitario como en lo económico.

En cambio, Nicaragua apostó por la educación de sus ciudadanos, ¿De qué manera? Promoviendo muchas medidas de prevención, desde los barrios, los colegios, las universidades, los mercados, en fin, en toda la población. Como resultado, a finales del mes de septiembre, Nicaragua obtuvo muy buena valoración en términos económicos, sanitarios y de manejo de la pandemia por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las universidades públicas del país tuvieron que replantearse la manera de afrontar la pandemia y la continuidad de las clases, las cuales continuaron presenciales, pero modificando la frecuencia semanal, así como el tiempo de permanencia en los recintos. La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua, asume como propia la estrategia del gobierno y presenta a sus estudiantes, docentes y trabajadores la estrategia de continuidad de las clases. Según los registros académicos de esta universidad se logró finalizar el primer semestre académico con una alta tasa de retención del 75 %, considerando que en otras instituciones tuvieron una retención de menos del 30 % (Rincón, Suárez y Suárez, 2020). Una vez que se decidió continuar con la misma modalidad de estudios en el segundo semestre, un grupo de profesores en conjunto con dirigentes estudiantiles, decidieron conocer la opinión que tienen los estudiantes sobre el manejo de la pandemiapor parte de las autoridades de la universidad, y cómo esta misma les ha afectado en su vida cotidiana considerando los aspectos académicos, psicológicos y económicos.

Con relación a los aspectos académicos, Kember y Leung (2006) manifiestan que cuando se introducen cambios en la metodología de enseñanza, así como asignación de una carga extra, son percibidas como relaciones negativas entre docente y estudiante, del mismo modo, fuente de estrés académico. De igual manera, el trabajo realizado por Ruíz-Gallardo et al., (2011) indica que hay diferencias significativas en los cambios psicológicos cuando los estudiantes se enfrentan a metodologías diferentes en un mismo curso. Por tal razón, se decidió valorar cuáles habían sido los cambios más significativos de los estudiantes en la dimensión académica.

Son muchas las investigaciones que se están realizando sobre el impacto psicológico que ha dejado como consecuencia el confinamiento y los cambios repentinos en los estudiantes durante la pandemia del Covid-19. Por ejemplo, en un estudio realizado en México por González-Jaime et al., (2020) se encontró que la tercera parte de los estudiantes mostraban nerviosismo, mal humor, menos activos. Otro estudio similar, realizado por Huan y Zhao (2020), determinó que el 42% de los estudiantes en China no disfrutaban de realizar las actividades normales, así como un aumento en problemas de depresión y problemas para dormir.

En lo concerniente a los aspectos económicos, el Informe del Consejo General del Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) del 2020 señala que, en países como España, las plantillas de las empresas y los hogares se han visto afectadas en un 36.5 %. Además, se afirma que en los pronósticos del FMI (2020)la economía se retraerá un 5.2 % este 2020, lo cual provocará consecuencias muy graves para las familias, sobre todo en el sector educativo.

En Nicaragua uno de los sectores más afectados fue el turismo y las actividades de recreación; sin embargo, esto no significa que los ingresos económicos de los estudiantes no hayan sido afectados, por tal razón, el estudio analiza el comportamiento de esta variable, lo que permitirá tomar medidas más efectivas para el próximo semestre, en aras de continuar las clases presenciales.

Las tres grandes variables analizadas en esta investigación son de mucha relevancia para la toma de decisiones de las autoridades del recinto universitario, y en general, para toda la UNAN Managua. Dado que la mayoría de los estudios de esta naturaleza, desarrollados; no arrojan resultados contundentes hasta la fecha. Esta iniciativa sirve de diagnóstico para el país, porque permite conocer la valoración de los estudiantes, quienes directamente son afectados por las decisiones que se toman en la institución.

CONTEXTO Y ÁMBITO

Los estudiantes universitarios se enfrentan actualmente a grandes retos y desafíos, al mismo tiempo cada día están más expuestos a problemas de índole económicos, psicológicos y académicos. La situación actual del Covid-19 ha permitido que los estos utilicen mecanismos de defensas como la negación. Actitudes como estas son perjudiciales para la capacidad de raciocinio y juicio, se hace más difícil concentrarse para estudiar y realizar otras actividades.

En una revisión bibliográfica realizada por Cudris-Torres, Barrios-Nuñez y Bonilla-Cruz (2020) encontraron que el 60% de las personas han manifestado miedo y un 80% se ha sentido estresado en algún momento cotidiano, es decir, esta situación tiene muchos elementos en común en la mayoría de los países, misma situación se ha experimentado en las aulas universitarias. Finalmente, Alarcón et al., (2016) encontraron en un estudio realizado en México, que los factores que más impactan sobre el desempeño académico de los estudiantes son de dos tipos: económicos y psicológicos.

Estamos ante una situación sin precedentes en el contexto académico, nunca antes el reto de afrontar las clases en la universidad presentó tanta variedad de opiniones sobre cuál es la mejor manera de continuar con las clases. Muchas familias han tenido que sacrificar el esfuerzo de años de preparación al pedirles a sus hijos que se retiren o no continúen por bien propio.

Del mismo modo, los maestros han afrontado el hecho con cierta temeridad, no por el hecho educativo, sino por el cuido propio, la de sus estudiantes y sus hijos. Los patrones de conducta que se han observado en los últimos meses, obedecen a la reacción normal de la población ante una pandemia que ha tomado por sorpresa todos los escenarios del país.

La estrategia de continuidad de la UNAN-Managua, ha resultado ser muy pertinente para sostener las clases en las aulas; los docentes consideran que a la par de la continuidad deben de incorporarse elementos que sigan garantizando la calidad de los procesos educativos. La virtualización también ha sido una herramienta de apoyo, sin embargo, se ha considerado que no es la solución completa ante una crisis que no solo representa problemas económicos, sino también problemas del tipo académico y psicológico.

Esta investigación constituye un acercamiento a la realidad que viven los estudiantes, por la rápida propagación del COVD-19 en todo el mundo. Aún no se puede medir con exactitud el impacto y las consecuencias que la pandemia ha dejado en estos. Numerosos estudios prevén que se tardará unos 10 años en volver a la llamada normalidad que antes se tenía, pero para eso es necesario diagnosticar en cada contexto el impacto que ha tenido esta pandemia, considerando que la capacidad de repuesta ha variado de país a país. En Nicaragua, hubo universidades que inmediatamente suspendieron las clases y tomaron alternativas diferentes a las de la UNAN Managua.

Es necesario explorar cuál ha sido la percepción de los estudiantes respecto a las variables que se consideran más importantes para el adecuado desarrollo de sus clases y la continuidad de las mismas. A la fecha, en Nicaragua no existen investigaciones que midan el impacto del COVID-19 en los estudiantes universitarios, por tanto, esta investigación plantea analizar el impacto que ha tenido la pandemia en el contexto universitario de la UNAN Managua, mediante tres variables que se consideran relevantes: aspectos académicos, económicos y psicológicos. Se plantearon los siguientes objetivos para responder al propósito: 

  1. Evaluar el impacto de la pandemia COVID-19 en los estudiantes mediante la percepción económica, psicológica y académica.
  2. Identificar los factores económicos, psicológicos y académicos que más han incidido negativamente en los estudiantes.
  3. Determinar si existen diferencias significativas en la percepción de las variables en estudio respecto a género, edad, turno y procedencia del estudiante.

Revisión de la Literatura

Se ha evaluado el nivel de estrés durante el confinamiento en países como España, México y China; la presencia de síntomas como la depresión y la ansiedad han permitido encontrar diferencias significativas en las mujeres estudiantes (Wang, et al., 2020). Así mismo Haung y Zhao (2020) reportaron problemas en la calidad del sueño y ansiedad durante la cuarentena. Ozamiz-Etxebarria et al, (2020) detectaron que el grupo de jóvenes entre 18 a 25 años tuvieron un promedio más alto en los niveles de estrés en comparación con los grupos mayores a ellos.

En México, González-Jaime et al., (2020) determinaron que la tercera parte de los estudiantes tuvieron problemas para mantenerse activos durante la pandemia, y que un alto porcentaje tuvo dificultades para ponerse al día con las tareas de la universidad. El estudio también refleja que la capacidad para obtener productos o servicios básicos disminuyó hasta en un 42% en algunos estados del país.

En el trabajo realizado por Kyndt et al., (2011), anterior a esta pandemia, encontraron que el uso de enfoques superficiales de aprendizaje correlaciona con la sobrecarga de trabajo académico, percibido por el estudiante como un factor que condiciona su ritmo de aprendizaje; es decir, esto representa un factor de vulnerabilidad para el quehacer del estudiante.

El Banco Mundial, en el transcurso de la pandemia, dio a conocer los principales impactos generados por el COVID-19; se destacan los referidos a la tasa de pobreza de los aprendizajes, la cual estaba en 53%. Hay problemas para el acceso a las escuelas, sobre todo con los menos favorecidos económicamente. Los resultados educativos están seriamente amenazados, debido al cierre de muchas escuelas y universidades; en consecuencia, el daño será más grande cuando se trasladen esos resultados a la economía. Se estima que la tasa de deserción escolar aumentará, lo cual repercutirá en la oferta y demanda educativa, sobre todo el costo a largo plazo será en el capital humano, las perspectivas de desarrollo y el bienestar estudiantil. A nivel mundial, el 85 % de los estudiantes dejó de asistir a las escuelas, de no aplicar políticas inmediatas esto traerá costos a corto plazo en el aprendizaje y salud de los jóvenes.

Por otro lado, Lozano-Díaz et al., (2020) encontraron diferencias respecto a la percepción entre hombres y mujeres sobre la resiliencia en actividades durante la pandemia. Sin embargo, el mismo estudio no relaciona los ámbitos académicos, económicos y afectivos. Estos resultados se justifican ante la ausencia del análisis de la variable capital social, la cual es una variable que interactúa de forma significativa con las adaptaciones al cambio en contextos difíciles. El estudio concluye que hubo un leve impacto económico en los estudiantes universitarios de España, pero un fuerte impacto en el ámbito psicológico y académico.

Referente a los aspectos psicológicos, Cudris-Torres, Barrios-Nuñez y Bonilla-Cruz (2020) describen que el 45% de los colombianos que consultaron páginas web, periódicos, redes sociales e información relacionada al COVID-19, presentaron ataques de pánicos como preocupación, sudoración excesiva, pensamientos catastróficos, trastornos compulsivos. El mismo estudio señala que el 80% se angustió por no saber cómo llevar el sustento a sus familias y un gran número de trabajadores tiene temores de quedar sin trabajo o buscar alternativas diferentes de ingresos para afrontar la crisis económica.

Por otra parte, Ferrel, Vélez y Ferrel (2014), encontraron que el aprendizaje de un estudiante está correlacionado con los niveles de depresión y autoestima, así como a los aspectos cotidianos que realiza: el tiempo que dedica a estudiar, el esfuerzo, la capacidad de trabajo, y el acceso a recursos tecnológicos. El estudio también destaca que un mal rendimiento académico es factor causal, una variable independiente que predice la depresión. Es decir, el éxito o fracaso de un estudiante está condicionado por factores como autoestima y ansiedad. Estos factores también afectan el bienestar psicológico y la salud mental.

Además, Chaparro y Rodríguez (2018) revelaron, en su estudio, la relación que hay entre el aprendizaje y las tareas, y que existe una gran influencia de factores como el tiempo y la frecuencia con la que se dedica un estudiante a realizar sus deberes, con los resultados finales de una asignatura. Esta relación se ve afectada por variables como la ayuda de sus padres, el nivel de estrés acumulado y las relaciones de empatía que surgen con sus compañeros de clases; eldistanciamiento social, como medida contra la pandemia, afecta directamente estas variables; provocando que un alto porcentaje de estudiantes tenga problemas para la realización de las tareas en casa.

En este mismo sentido, Halgravez et al., (2016) señalan que, en contextos distintos a los habituales, los factores que más generan problemas en los estudiantes son el exceso de tareas y las exigencias de los profesores. En este particular, durante la pandemia, los estudiantes universitarios fueron sometidos a exigencias de aprendizaje rápido, presiones por parte de sus padres, mucha exposición de información en las redes y páginas web. De igual manera, el apoyo social juega un factor importante en el desempeño académico (Feldman et al., 2008), mismo del que muchos estudiantes carecieron durante este tiempo debido a la separación que algunos debieron hacer por la salud de sus padres. Todo esto constituye un impacto negativo en los resultados a largo plazo, respecto al bienestar académico del estudiante.

METODOLOGÍA

Se realizó una investigación con un enfoque cuantitativo, con alcance exploratorio descriptivo, de corte transversal, dado que la finalidad fue describir el problema de estudio en un grupo de estudiantes, no se manipularon las variables, por tanto, tiene un diseño no experimental (Hernández, 2014).

La población estuvo conformada por 2518 estudiantes pertenecientes a la Facultad Regional Multidisciplinaria de Chontales, ubicada en Juigalpa, Nicaragua. El tipo de muestreo utilizado fue el no probabilístico; así mismo, los estudiantes fueron informados sobre que su participación era voluntaria y anónima, de manera que los resultados no iban a ser utilizados con fines ajenos a los objetivos de la investigación.

El cuestionario fue enviado a través de correo electrónico y el link del mismo en grupos de WhatsApp por medio de los dirigentes estudiantiles. La muestra final de estudiantes que respondieron correctamente el formulario fue de 214. El cuestionario tiene un total de nueve preguntas de datos generales que sirven para caracterizar un poco la distribución de estudiantes.

Dentro del cuestionario se utilizaron 24 preguntas divididas en tres factores que responden a los aspectos económicos, académicos y psicológicos. Cada factor tiene ocho aseveraciones que se responden usando una escala Likert de cuatro adjetivos, donde señalaban el grado de acuerdo o desacuerdo que tenía el estudiante con la aseveración. La escala usada fue: muy en desacuerdo; en desacuerdo; de acuerdo; muy de acuerdo.

El cuestionario es una versión corta y adaptada del cuestionario diseñado por Cheung y Lucas (2014) llamado Satisfaction with Life Scale (SWLS), esta escala evalúa el grado de acuerdo y desacuerdo con los resultados obtenidos a través de la percepción que tienen los estudiantes con sus ingresos, rendimiento en el trabajo y el grado de satisfacción con la propia vida. Las propiedades psicométricas del mismo son consistentes con un alfa de Cronbach de 0.90 y una fuerte validez de constructo.

El procesamiento de los datos se realizó usando el software estadístico SPSS versión 23.0 para Windows. Primeramente, se llenaron en una hoja de Excel, después se exportó al programa de análisis estadístico. Se realizaron los análisis de estadísticos descriptivos y tablas de contingencias para determinar la diferencia (p < 0.05) por sexo, procedencia, turno, rango de edades, en referencia a las tres grandes variables del estudio.

ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Esta sección se ha divido en dos apartados, primero se muestra el análisis univariado para cada una de las variables en estudio:

La muestra en estudio está conformada por 214 participantes de los cuales, el 67% de estudiantes pertenecen al sexo femenino y el 33% al sexo masculino. Respecto a los turnos en los que reciben clases los participantes se distribuyen de la siguiente manera: turno matutino 35%, turno vespertino 13%, turno encuentro viernes 6%, turno sabatino 31% y turno dominical un 15%.

La edad media de los estudiantes es de aproximadamente 21 años, con una desviación de 5 años, y una asimetría positiva de 2.06, lo cual nos indica que hay una mayor cantidad de estudiantes de una edad menor a la media, esto es evidente, porque el 82% del grupo en estudio posee edades inferiores a los 23 años. La cantidad de personas que habitan en los hogares de los encuestados en promedio es de 5 personas por hogar con una desviación estándar de aproximadamente 2 personas; los datos de esta variable siguen un comportamiento muy cercano a una distribución normal, dado que son bastantes simétricos, con una asimetría de 0.44 y una curtosis de -0.17.

La procedencia de los estudiantes corresponde a un 82% del área urbana y un 18% al área rural. Esto implica en cierto grado, que un 72% de la muestra siempre o casi siempre posea acceso a Internet, puesto que en las zonas rurales es un poco más complicado acceder a servicios de Internet. También, se determinó que el 97% de los estudiantes usa habitualmente un dispositivo móvil para acceder a Internet. Se destacarán aquellas variables en las que hay una inclinación más positiva o más negativa en el porcentaje de respuesta.

Tabla 1. Porcentaje de valoración del factor económico

Nota: Elaboración propia.
Muy en desacuerdo En desacuerdo De acuerdo Muy de acuerdo
Económicos Los ingresos económicos de mi familia han permanecido iguales 19.2 51.4 21 8.4
He buscado nuevas alternativas de ingreso para mi familia 15.4 24.3 43.0 17.3
La pandemia ha generado gastos extras en el hogar 16.8 16.4 39.2 27.6
Considero que me encuentro en mejor posición económica respecto a mis compañeros 42.1 49.5 6.1 2.3

De los ocho factores económicos en estudio, se destaca que el 72% de los estudiantes considera que los ingresos económicos de sus hogares no permanecen de la misma manera (han disminuido) en relación a como se encontraban antes de la pandemia; lo que conlleva indicar el por qué un 67% de ellos señaló que se han generado gastos extras para sus familias. Como consecuencia de esto, un 60% de los participantes declara que ha buscado alternativas de nuevos ingresos para apoyar con la situación actual. También, es importante señalar que el 92% de los encuestados valora que su posición económica es similar a la de sus compañeros de clase.

Al comparar estos resultados con los de otros contextos, se aprecia que son muy contrarios a los del estudio de Lozano-Díaz et al., (2020), en cuyos resultados, los estudiantes españoles percibieron que el impacto económico fue percibido como leve, posiblemente se debe a que la economía española está mejor preparada para afrontar este tipo de situaciones. Aunque el FMI (2020) pronosticó una contracción de la economía a nivel mundial del 3%, estos resultados, hasta el momento de realizar el estudio no son percibidos todavía por los estudiantes. Si bien es cierto que la economía de Nicaragua es una de las pocas que se mantuvo estable durante el COVID-19, cabe destacar que la pandemia continua y los resultados finales deberán ser evaluados a largo plazo.

Tabla 2. Porcentaje de valoración del factor académico

Nota: Elaboración propia
Muy en desacuerdo En desacuerdo De acuerdo Muy de acuerdo
Académicos Los profesores han orientado más carga de trabajo que la habitual. 17.8 36 29 17.3
Mi ritmo de aprendizaje en clases ha disminuido. 19.2 37.4 28.4 15
El tiempo que dedico a estudiar ha disminuido. 17.8 39.7 32.2 10.3
Las formas de evaluaciones aplicadas me han favorecido. 18.2 38.8 33.6 9.3
He tenido que cambiar mis hábitos de estudio. 17.3 23.4 43 16.3
Las medidas tomadas por la universidad fueron las más adecuadas para mi contexto. 13 28.1 40.2 18.7

En relación con los resultados de los factores académicos, el 54% considera que los profesores no han orientado más trabajo de lo habitual; el 57% de la muestra considera que su ritmo de aprendizaje no se ha visto afectado por la pandemia, tampoco el tiempo que dedican a estudiar; no obstante, este mismo porcentaje de la muestra no considera que las evaluaciones empleadas durante la pandemia los hayan favorecido y que los resultados de estas evaluaciones no se corresponden con las expectativas propias. Existe un 59% de los estudiantes encuestados que afirma que han tenido que cambiar sus hábitos de estudio y que las medidas tomadas por la universidad son las adecuadas.

Según los resultados antes mencionados, observamos diferencias en cuanto a los obtenidos en otros estudios, en primer lugar, Halgravez et al., (2016) determinan que el exceso de carga de trabajo y las exigencias de los profesores son factores que más generan problemas a los estudiantes; no ha sido el caso de la muestra en estudio, debido a que la UNAN Managua adoptó un buen plan de continuidad con las clases y no hubo suspensión de actividades.

La eficacia de estas medidas se comprueba con estos resultados encontrados porque la percepción que tienen los estudiantes sobre los ítems es positiva respecto los factores que se consideran pertinentes para la institución. Por otro lado, se destaca en este apartado, que tanto para los aspectos económicos como académicos se obtuvieron resultados similares al trabajo de González-Jaime et al., (2020) realizado en México durante este mismo contexto.

En lo referido a los aspectos psicológicos, el 60% de los estudiantes afirmó sentir miedo o pánico debido a la pandemia, idéntico al porcentaje encontrado por Cudris-Torres, Barrios-Nuñez y Bonilla-Cruz (2020) en el estudio realizado en Colombia en este mismo contexto. De igual manera, el 64% indicó que ha logrado adaptarse de buena manera a las circunstancias actuales, en este aspecto, el estudio en realizado en Colombia encontró que sólo el 45 % logró adaptarse. Esto supone que la población fue más proactiva en el momento de manejar estos factores.

Además, el 57% de los estudiantes señala que no ha tenido problemas con conciliar el sueño en esta etapa, lo que coincide con lo mencionado en las líneas anteriores, y también contrasta con los resultados obtenidos en China, donde hasta el 80% tuvo problemas para conciliar el sueño (Wang, et al., 2020).

Tabla 3. Porcentaje de valoración del factor psicológico

Nota: Elaboración propia
Muy en desacuerdo En desacuerdo De acuerdo Muy de acuerdo
Psicológicos He sido capaz de adaptarme a las circunstancias actuales. 11.7 24.3 48.1 15.9
He tenido problemas para conciliar el sueño. 21 36 29 14
Llegué a sentir miedo o pánico ante la pandemia. 17.8 22 39.2 21
La influencia de las redes sociales ha provocado que me aleje de ellas. 23.8 40.7 26.6 8.9

Con respecto a la influencia de las redes sociales, el 64% de la muestra respondió que las redes sociales no generaron mayores problemas, también que no se han alejado de ellas. Es importante mencionar el trabajo de Cudris-Torres et al., (2020), quienes encontraron que las personas que buscaron información en las páginas web y en las redes sociales, un alto porcentaje de ellas presentaron problemas de estrés y trastornos compulsivos hasta en un 45%. Además, los resultados del estudio realizado por Ozamiz-Etxebarria et al, (2020), enfocado en la detección de factores de estrés, se parece a los encontrados en este estudio, ya que el mismo resalta que los jóvenes de 18 a 25 años son los que más presentaron problemas relacionados a los aspectos psicológicos.

La segunda sección de este apartado corresponde a las pruebas de diferencias entre grupos:

El sexo de los estudiantes no determina alguna diferencia en los factores económicos, a excepción del factor de los gastos extras que se han generado en el hogar, en donde un 74% de los varones valoran que la pandemia no ha incidido en este factor. En cambio, sí determina diferencias en la mayoría de los factores académicos, donde aproximadamente un poco más del 60% de las mujeres opina que la carga de trabajo asignada por los docentes ha sido la misma, su ritmo de aprendizaje no ha disminuido y tampoco el tiempo que dedican a estudiar.

Figura 1. Disminución del tiempo que dedica a estudiar por sexo

Nota: Elaboración propia
Disminución del tiempo que dedica a estudiar por sexo

Asimismo, valoran de buena manera las medidas tomadas por las autoridades ante la situación actual, los varones tienen una mayor inclinación a que las autoridades no toman en cuenta su opinión y que sí han tenido que realizar bastantes cambios en sus hábitos de estudio. En los factores psicológicos no existen diferencias entre ambos grupos. En el estudio realizado por Lozano-Díaz et al., (2020) se encontraron diferencias respecto al sexo.

En relación al turno en el que estudian los encuestados se destaca que incide mucho en los diferentes factores investigados. Los estudiantes del turno sabatino son el grupo que más considera que los ingresos familiares no han permanecido iguales con un 82% de ellos; el 70% del turno sabatino y dominical afirma que la pandemia ha generado gastos extras en el hogar, y en la misma proporción los del turno dominical son los que han tenido que buscar alternativas de nuevos ingresos; en el turno matutino se encuentra un mayor porcentaje que intentaron dejar la universidad por motivos económicos y en el turno del viernes, el 75% de estos les afectó la pandemia para acceder a los servicios básicos.

Figura 2. Orientación de mayor carga de lo habitual por turno

Nota: Elaboración propia
Orientación de mayor carga de lo habitual por turno

El 83% del turno del viernes afirma que su ritmo de aprendizaje ha disminuido. En los turnos vespertino y dominical es donde existen más estudiantes que aprecian que los docentes han aumentado la carga de trabajo asignada y esto ha provocado que tengan que cambiar sus hábitos de estudio; sólo en el turno dominical, un poco más de la mitad, percibe que las formas de evaluación le ha favorecido, los turnos matutino y sabatino no creen que las medidas tomadas por la universidad sean las más adecuadas y el 53% del turno sabatino considera que su opinión no es tomada en cuenta por las autoridades de la universidad.

Resulta destacable que en los turnos matutino y sabatino es donde se encuentran la mayor cantidad de estudiantes que tuvieron problemas para adaptarse a las circunstancias actuales, lo que implicó con variaciones en su estado anímico; se observa, también, que los estudiantes del turno regular, percibieron mayores problemas para la conciliación del sueño.

Tabla 4. Principales coeficientes de contingencia: presencia de diferencias significativas

Nota: Elaboración propia
Factores vs. sexo, turno y rango de edades Sexo Turno Edad
Disminución de los ingresos económicos   0.26  
Compra de cosas de uso cotidiano     0.26
Retiro de clases por problemas económicos   0.23  
Alternativas de nuevos ingresos para la familia   0.20 0.21
Gastos extras en el hogar 0.18 0.27  
Afectación en el acceso a los servicios básicos   0.23  
Incidencia positiva del cambio de modalidad     0.25
Orientación de mayor carga de trabajo 0.21 0.31  
Tiempo dedicado a estudiar ha disminuido 0.26   0.25
Las medidas tomadas fueron adecuadas 0.20 0.30 0.28
Estado anímico ha continuado igual   0.24 0.24
Problemas para conciliar el sueño   0.27 0.24
Alejamiento de grupos de amigos y/o familia     0.26

Al revisar si existen diferencias significativas entre la zona de donde provienen los estudiantes y su apreciación respecto a cada uno de los factores económicos, académicos y psicológicos, se determinó que no existen diferencias entre los estudiantes que provienen de zonas urbanas y los que provienen de zonas rurales.

Esto induce a suponer que las afectaciones de la pandemia han sido similares en cualquiera de las zonas de residencia de nuestro país. Wang, et al., (2020) no encontró diferencias respecto a las modalidades de estudios, solamente entre hombres y mujeres. Por lo cual, este resultado en este estudio constituye un aporte inédito para la comunidad científica.

En cambio, los rangos de edades de los estudiantes generan una diferencia significativa en relación a los tres factores. Los grupos de estudiantes, en edades menores a 19, y los de 29 a 33 años, no consideran que la pandemia ha provocado que dejen de comprar insumos de uso cotidiano o que tengan que buscar nuevas alternativas de ingresos para sus familias, muy diferente al comportamiento de los otros rangos de edades; el grupo de estudiantes mayores a 34 años es el que tienen una valoración muy positiva respecto a que el cambio de modalidad les favoreció en su economía.

En los factores académicos resulta que los estudiantes menores a 23 años consideran que su tiempo para estudiar no ha disminuido, en cambio los que son mayores de 23 creen que sí; el 75% de los que tienen más de 34 años afirman que su ritmo de aprendizaje no ha disminuido y el 83% de ellos valora de forma positiva las medidas tomadas por la universidad, a diferencia de los demás grupos de edades donde la relación entre las valoraciones es neutral; el grupo que tiene entre 29 y 33 años es el único, donde más del 50% afirma que el resultado de las evaluaciones realizadas se corresponde con sus expectativas.

Al mismo tiempo, los factores psicológicos que reciben mayor incidencia de los rangos de edades se encuentran que el estado anímico no ha permanecido igual para los estudiantes con edades entre 24 y 33 años; por otro lado, los mayores a 34 años afirman que no han pasado por problemas para conciliar el sueño y los que tienen edades entre 24 y 28 años declaran que se han alejado de sus amigos y familiares, en cambio los de 29 a 33 años afirman lo contrario. Se resalta en este apartado que las diferencias encontradas respecto al grupo de edad son similares a las encontradas por Ozamiz-Etxebarria et al, (2020), quienes determinaron que el grupo de 18 a 25 años fue el que más niveles de estrés presentó.

CONCLUSIONES

Se identificaron varios factores que han incidido negativamente en los estudiantes, el primero de ellos es el que considera que sus ingresos económicos han disminuido (72%). También, un 92% valoró que la situación económica de sus compañeros es similar (92%). En el aspecto académico, el 59% afirmó que tuvo que cambiar sus hábitos de estudios y que lograron adaptarse a las medidas adecuadas que la universidad propuso. No consideran que hayan tenido problemas con presentar síntomas de ansiedad o trastornos en el sueño, o que la información en las redes sociales les haya afectado. La única diferencia encontrada, respecto al sexo, es que los hombres expresan que hubo más sobrecarga de trabajo académico (las mujeres dijeron que era la misma carga).

Así mismo, se encontraron notables diferencias en la valoración de haber estado a punto de abandonar la universidad durante la pandemia por los estudiantes del turno matutino. No se encontraron diferencias significativas respecto a la procedencia del estudiante. Los estudiantes del turno viernes son los que indicaron que disminuyó su ritmo de aprendizaje. En relación a las diferencias por edades, los estudiantes menores de 19 años señalaron que no han buscado alternativas para buscar ingresos extras. En cambio, los estudiantes mayores de 34 años consideraron que el cambio de modalidad les favoreció a su economía. Finalmente, los estudiantes de 24 a 28 años consideran que se han alejado más de sus amigos y familiares.

Se destaca de todos los resultados del estudio, que el impacto de la pandemia del COVID-19 en los aspectos académicos y psicológicos ha sido leve en los estudiantes de la Facultad Regional Multidisciplinaria de Chontales (FAREM-Chontales); siendo el aspecto económico el que más ha incidido negativamente en esta etapa.

Aportes

Algunas contribuciones relevantes del estudio: constituye un aporte inédito al comportamiento de las variables en estudio durante el COVID-19. Se realizó con una metodología muy práctica. Constató mediante la opinión de los estudiantes que la estrategia de continuidad adoptada por la UNAN-Managua fue muy bien valorada. Destaca el hecho que los resultados en el estudio son similares a los que el gobierno de Nicaragua ha reportado ante la comunidad internacional, hemos tenido un impacto menos negativo en comparación con otros países.

Debido al método utilizado en la investigación, no es posible hacer relaciones del tipo causa-efecto para explicar los tres factores estudiados, la generalización de los resultados se limita a la población de estudiantes en estudio.

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