Revista Educare
UPEL-IPB
Barquisimeto, Edo. Lara - Venezuela

Vol. 24 N° 1
Enero - Abril 2020

Potencial de ayuda del núcleo familiar en el proceso enseñanza y aprendizaje de la matemática

Potential of help of the family nucleus in the process teaching and learning of mathematics

https://doi.org/10.46498/reduipb.v24i1.1225
Néstor Luis Morales Ramos

José Alexy Moros Briceño
Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) Venezuela
Recibido: 06-09-2018
Aceptado: 26-11-2019

RESUMEN

La presente investigación tuvo como objetivo determinar el potencial de ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática en la Unidad Educativa Colegio “Ciudad La Tendida”, municipio Samuel Darío Maldonado del Estado Táchira. Metodológicamente se apoyó en el paradigma positivista con un enfoque cuantitativo, sustentado en el nivel descriptivo, de campo, no experimental y transaccional. Se utilizó una muestra de 5 docentes, 70 estudiantes y 70 padres y/o representantes, a quienes se les administró un cuestionario tipo escala de 21 ítems. Se concluyó que los padres y representantes algunas veces brindan ayuda a sus hijos en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática, existen escasos encuentros con el docente para conocer el rendimiento académico de éstos y no es frecuente que fomenten hábitos de estudios, trayendo consigo dificultades en el aprendizaje de la matemática de séptimo grado.

Descriptores: potencial de ayuda; núcleo familiar; enseñanza y aprendizaje.

ABSTRACT

The objective of this research was to determine the potential for help of the family nucleus in the process of teaching and learning of mathematics in the Educational Unit School "Ciudad La Tendida", municipality Samuel Darío Maldonado of the Táchira State. Methodologically, he relied on the positivist paradigm with a quantitative approach, based on the descriptive, field, non-experimental and transactional level. A sample of 5 teachers, 70 students and 70 parents and / or representatives was used, who were administered a questionnaire type scale of 21 items. It was concluded that parents and representatives sometimes provide support to their children in the process of teaching and learning mathematics, there are few meetings with the teacher to know their academic performance and it is not often that they encourage study habits, bringing with them difficulties in learning seventh grade math.

Keywords: potential for help; family nucleus;teaching and learning.

INTRODUCCIÓN

La familia cumple un papel de preponderancia indiscutible en todos los ámbitos de la vida individual. Desde que el niño o niña nacen reciben el cuidado de sus padres y de todos quienes les rodean; asimismo, el afecto necesario para sentirse seguro y protegido en el ambiente donde progresivamente seguirá creciendo y aprendiendo. De lo observado en el desempeño de los adultos tomará él o ella lecciones durante toda su vida hasta llegar a la edad adulta, cuando generalmente se independiza e inicia su propio ciclo de vida familiar. De manera que las primeras y más importantes lecciones de vida para el individuo son las que se reciben en la familia, de allí la relevancia de ésta para que logre el desarrollo pleno de su personalidad.

Sobre este particular, el potencial de ayuda de la familia tiene un dominio amplio y funcional cuando existe un equilibrio y una verdadera estabilidad familiar. Esto, por supuesto, depende de muchos factores, pero, primordialmente, el aspecto de la dedicación de los padres antes que los demás miembros de la familia son fundamentales para sentirse en un ambiente de ayuda y motivación que sustente la posibilidad de enfrentar con mayor seguridad las responsabilidades que demanda la vida. Por lo tanto, el núcleo familiar es un agente indispensable para el logro de metas y objetivos de sus integrantes, sobre todo en los hijos, quienes necesitan de la cooperación de sus padres para obtener resultados satisfactorios, como por ejemplo en el rendimiento escolar; de ahí que Epstein (2011), enfatiza sobre la necesidad que la escuela, familia y comunidad deban trabajar en conjunto con el propósito de guiar y apoyar el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes.

De lo anterior, se desprende que los padres deben estar claros del rol que ejercen en el núcleo familiar de manera que desarrollen con efectividad sus funciones para brindarles la ayuda a sus hijos en el cumplimiento de los deberes escolares dentro de un ambiente familiar motivador. Esto implica que hoy día los padres juegan roles fundamentales en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los hijos, a sabiendas que como responsable de la formación del niño, niña o adolescente orienta con la palabra oportuna, dedica el tiempo necesario sin que sea solicitado, se ocupa de chequear las tareas escolares, asiste regularmente a la institución educativa para recibir información del rendimiento académico, todo ello, tal como lo afirma Goyo (2017) garantizará el éxito escolar debido precisamente por la corresponsabilidad familia – escuela que debe existir en el proceso educativo.

Por consiguiente, no solo es matricular y desentenderse de sus deberes en el proceso educativo, es necesario que los padres se familiaricen con el contexto escolar, conozcan la  metodología utilizada por el docente y esté atento al rendimiento académico, además de asistir con auténtico interés de participar a las reuniones u otras actividades convocadas por la institución. Al respecto, Pérez (2000), afirma la participación de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje “no se agota con inscribir a sus hijos y proporcionarle lo que necesitan para sus estudios, sino que implica participar activamente en su proceso de formación y crecimiento y en la marcha de la escuela” (p.120). En efecto, los padres no solo deben conformarse con inscribir a sus hijos, además, deben involucrarse en la educación de éstos, porque esta responsabilidad no recae exclusivamente en el docente.

En otro orden de ideas, pareciera disgregarse cada vez más la cooperación de la triada familia – escuela – comunidad, toda vez que el proceso educativo y pedagógico debe ser compartido entre estos tres componentes a objeto de garantizar como lo afirma Plata (2011), cambios en el proceso de aprendizaje de los escolares bajo el valor de participación, con trabajo mancomunado de los actores involucrados en la convivencia diaria para contribuir al adecuado desempeño escolar de su hijo, entendiendo que este desempeño es mucho más que las calificaciones, involucra aspectos relacionados con su motivación, sociabilidad, participación, entre otros.

Sin embargo, la mayoría de los padres no comprende la necesidad de estar pendientes del proceso educativo de sus hijos; equivocadamente piensan que se trata simplemente de enviarlos a la escuela con todo lo necesario dentro del bulto escolar para que el rendimiento estudiantil sea el óptimo. En relación con la escuela, existe una marcada deficiencia para integrar a los padres y representantes en el proceso de formación de los niños y niñas, porque como lo señala Peña (2014), a pesar de los programas y las leyes, las familias no logran incorporarse de manera significativa con el devenir educativo institucional, porque no siempre la escuela propiciar un clima de confianza con los padres y representantes.

Esta situación ha inducido una especie de apatía generalizada por parte de la familia de integrarse al proceso educativo, lo cual influye considerablemente en el rendimiento escolar y en deficiencias preocupantes para el aprendizaje de áreas como las matemáticas al no contar con la ayuda del núcleo familiar. En este sentido, Ferguson (2006) mostró que los niños cuyos padres dedicaban tiempo a ayudarles con la tarea tuvieron 36% más probabilidad de lograr resultados académicos exitosos, es decir, en la medida que exista mayor participación e integración de la familia al proceso enseñanza – aprendizaje en esa media se incrementará el rendimiento escolar.

Pero, lamentablemente existe una realidad que afecta a todas las instituciones educativas, como es la falta de ayuda familiar al proceso enseñanza y aprendizaje, tal como reflejan algunas investigaciones (Suarez, 2017; Esquivel, 2017), en el caso específico de la presente investigación al área de matemática, siendo una asignatura de suma importancia para la formación creadora en el niño(a) y el desarrollo del pensamiento lógico-abstracto, además de responder a inquietudes prácticas como: la necesidad de ordenar, cuantificar, de plantear alternativas a la solución de problemas, entre otras acciones que permiten señalar que el conocimiento matemático no está desconectado de la experiencia cotidiana, sino es una forma con la que cuenta el individuo para entender su entorno, para organizarlo y sacar provecho de él.

No obstante, el aprendizaje de las matemáticas supone para la mayoría de los estudiantes una gran dificultad, entre otras, están relacionadas con el estilo de enseñanza que se emplea en la institución educativa. Según Martínez (2006), “el profesor de matemática raramente reconoce su deficiente didáctica, más bien, racionaliza el hecho achacando su fracaso a los estudiantes porque «son malos para la matemática»” (p. 148). Esta afirmación conlleva a señalar sobre la necesidad que el docente de matemática realice una reflexión crítica de cómo viene desarrollando la didáctica, y no imputarle al estudiante su fracaso porque no saben estudiarla, por el contrario, debe planificar estrategias que ayuden a mejorar su aprendizaje.

Aunado a lo anterior, también está el hecho que la mayoría de los padres y representantes no apoyan a sus hijos en las actividades escolares relacionadas con las matemáticas tal como lo mencionan estudios realizados por Díaz (2013), Reyes y Ávila (2016), entre otros, lo cual puede estar sucediendo por la ausencia del padre o la madre a causa de sus ocupaciones laborales o profesionales, relegando esta responsabilidad en otras personas, ocasionado un distanciamiento de los padres en el cumplimiento de sus deberes como colaboradores y apoyadores del proceso de enseñanza y aprendizaje; asimismo, no todas las figuras paternas tienen la preparación académica para orientar a sus hijos, impidiéndoles brindar ayuda en el desarrollo de la resolución de problemas matemáticos.

Al no existir esta integración del núcleo familiar en las actividades de estudio, se presenta un aislamiento progresivo de los hijos con respecto a la ayuda de sus padres, esto genera incertidumbre y situaciones de riesgo para el rendimiento escolar, por consiguiente, los niños, niñas y adolescentes se hacen cargo ellos mismos de las tareas escolares y del estudio para los exámenes acudiendo a los “cyber” y descargando información de internet indiscriminadamente para llenar los requisitos de las labores escolares, sin la debida supervisión y orientación de los padres.

De la situación antes mencionada no escapa la Unidad Educativa Colegio “Ciudad La Tendida” ubicado en el municipio Samuel Darío Maldonado del Estado Táchira, donde el autor de la presente investigación como parte del personal docente que labora en la citada institución ha venido observando un bajo rendimiento académico en la asignatura matemática de séptimo grado, porque según en entrevistas informales realizadas con los docentes del área, algunos niños se sienten comprometidos con la materia y a pesar de las adversidades, buscan la forma de aprender y obtener el rendimiento deseado; pero, hay niños cuya apatía se evidencia en el bajo rendimiento obtenido y los pocos conocimientos alcanzados.

Exponen los docentes que un porcentaje considerable de escolares proviene de familias monoparentales, lo que significa que viven con la madre o el padre, u otro pariente; asimismo, indican que durante el año escolar es exigua la integración de los padres y representantes cuya ausencia recurrente no permite una mayor integración familia–escuela, lo cual dificulta abordar temas educativos relacionados con sus representados, y los que asisten, se muestran impacientes, sin interés por conocer sobre el proceso pedagógico que viven sus hijos, reacios a participar en cualquier actividad sugerida por el docente alegando razones de tiempo,

Sobre estas consideraciones se propone como objetivo general: Determinar el potencial de ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática en la Unidad Educativa Colegio “Ciudad La Tendida” ubicada en el municipio Samuel Darío Maldonado del Estado Táchira. Y como objetivos específicos los siguientes: (a) Diagnosticar las expectativas que tienen los padres sobre la ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos en la asignatura matemática; (b) Establecer los factores del ambiente familiar y escolar que afectan la ayuda de los padres en el proceso de  enseñanza y aprendizaje de la matemática e; (c) Identificar el proceso de enseñanza y aprendizaje de la asignatura matemática de séptimo grado de educación media general.

ARGUMENTACIÓN TEÓRICA

Ayuda Familiar en el Proceso de Enseñanza– Aprendizaje de la Matemática

Los fundamentos epistémicos, corresponden a la explicación basada en ideas relacionadas con una temática en particular. En este caso lo conforman teorías sustantivas y generales del tema estudiado; es decir, el análisis crítico de elementos teóricos, como marco de referencia. De ellos se obtuvieron insumos necesarios para argumentar la aproximación teórica al significado del liderazgo resiliente del gerente educativo universitario en la UPEL-IPB desde una perspectiva fenomenológica.

Evolución del constructo liderazgo: Un camino hacia la resiliencia

La familia tiene un papel fundamental en el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos, porque de la ayuda que les brinde depende el éxito que tengan en la escuela, incluso en el resto de su vida, de allí que el objetivo de los padres es conseguir la mejor educación para sus hijos. Solares (citado por Canil, 2017), explica la importante función de los padres y madres de familia, además de la responsabilidad de satisfacer las necesidades básicas de alimentación, salud, vestuario, vivienda, educación y de crecimiento espiritual como la comprensión, el amor y la atención hacia los niños y niñas y adolescentes, es la ayuda familiar en las diferentes etapas del proceso educativo, especialmente cuando se presentan dificultades de aprendizaje, como es el caso de la matemática, por cuanto ésta tiende a convertirse en un elemento de frustración, rechazo y conflicto cognitivo para muchos niños y adolescentes, donde muchas veces se refleja esta actitud en la educación superior y hasta en la vida personal del ser humano que tiende a rechazarla.

El Departamento de Educación de los Estados Unidos (2005) establece que las investigaciones científicas demuestran que los niños son más capaces a tener éxito en el aprendizaje cuando tienen el apoyo de sus familias o cuando los padres leen con sus hijos, platican con sus maestros, participan en las actividades educativas y los ayudan con las tareas escolares. Sin embargo, los padres deben contar con la colaboración de la escuela, lo cual requiere sostener una comunicación fluida con los docentes, para generar cambios en el proceso enseñanza y aprendizaje mediante su integración en el contexto educativo con el propósito de desarrollar en sus hijos las capacidades del saber, del saber hacer y del ser, con la ayuda de los padres para tener éxito en sus estudios.

De tal manera que la integración familia - escuela es un tema importante y ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2004), como una estrategia para elevar la calidad educativa por tres razones: (a) La relación encontrada en las evaluaciones realizadas en la educación básica entre la articulación familia-escuela mejora el aprendizaje de los niños; (b) La importancia de una educación temprana de calidad por parte de los padres mejora el desarrollo y aprendizaje de los niños y; (c) La familia aparece como un espacio privilegiado para lograr una ampliación de la cobertura de la educación de la primera infancia.

No hay duda entonces el protagonismo de la familia y el papel que la misma juega en la educación formal como colaboradora principal de la institución, y teniendo en cuenta que la escuela exige una renovación y una reforma en educadores, con un replanteo profundo de la relación educador–educando. Hace tiempo quedó atrás la idea de la educación como responsabilidad exclusiva de la escuela. Educar es una tarea de todos, literalmente. Por ello los padres y representantes deben prestar mayor atención a las actividades escolares de sus hijos. Esto es de por sí, un aspecto altamente motivador que rendirá frutos no solo en el rendimiento escolar del estudiante sino en todos los demás aspectos de su vida.

No se trata exclusivamente de apoyar la formación académico intelectual del estudiante. Se trata de darle la ayuda que conlleva al fortalecimiento de sus emociones, de sus seguridades, de todos aquellos hábitos que debidamente orientados le transformarán en ser social capaz de insertarse a su grupo de vida con un desenvolvimiento adecuado dentro de lo socialmente aceptable, pero igualmente con un pensamiento crítico altamente desarrollado para fijar su propia posición ante las propuestas y las demandas del entorno, pudiendo así contribuir a los cambios constructivos para su propia sociedad.

En este sentido, Montiel y Vera (2000), mencionan que el niño y la familia son un proceso interactivo de evolución, dependencia y separación que se determina por el microambiente familiar; de igual forma, influyen de manera significativa en el desarrollo, específicamente en conductas y actitudes de la madre hacia el niño y del niño hacia la madre, así también como la relación de pareja, la coparticipación del padre, grado escolar, edad de los padres, nivel socioeconómico, número de hijos y la estimulación que proporciona los padres hacia sus hijos.

La vinculación familia–escuela presupone una doble proyección: la institución, proyectándose hacia la familia para conocer sus posibilidades, necesidades, condiciones reales de vida y orientar a los padres para lograr en el hogar la continuidad de las tareas educativas, y la familia, ofreciendo a la institución información, apoyo y sus posibilidades como potencial educativo. Esto contribuirá a la obtención de un rendimiento académico satisfactorio en el área de las matemáticas por cuanto los niños y adolescentes contarán con la ayuda educativa de sus padres y familia en el desarrollo de los deberes escolares de esta asignatura.

Se tiene entonces, que la participación activa de los padres en los proyectos educativos de sus hijos es fundamental porque son intermediarios de la educación de éstos, siendo esto un compromiso que implica compartir información con el docente, asistir como voluntario a la escuela, ayudar en las tareas de sus hijos en casa, mostrar interés hacia las actividades escolares. Todo esto, en opinión de Canil (2017), contribuirá a mejorar la relación padre – hijo aumentando la confianza entre ellos. Los padres, al ser los primeros profesores de los niños, juegan un papel muy significativo en el proceso de aprendizaje y de socialización.

Factores del ambiente familiar y escolar que afectan la ayuda de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática

A través de la historia se ha mencionado que la familia es la base fundamental de la sociedad, porque es allí donde se establecen y consolidan las normas y valores por las cuales se rigen sus miembros socialmente, proporcionando el bienestar de cada uno de lo que la conforman. De allí que es importante que los padres se interesen más por las actividades de los hijos, sobre todo las escolares, puesto que de ellas dependerá su futuro y felicidad. Es necesario contar con orientación que permita a esos padres adquirir nuevas herramientas que los conlleven a fortalecer la relación con sus hijos y motivarlos a ser personas exitosas, personas proactivas y capaces de afrontar retos y buscar soluciones, sobre todo, en asignaturas como la matemática que desde el punto de vista social y culturales vista como difícil de comprender, razón por la cual se requiere de la ayuda familiar para que los hijos superen las dificultades que pudieran encontrar durante el proceso de aprendizaje.

Para Tulic (citado por Sánchez, 2013) afirma que el grado de la participación e interés de los padres en el aprendizaje de sus hijos es considerado como una contribución esencial para mejorar el rendimiento escolar de sus hijos, ya que cuando los padres presentan un mayor interés por las actividades escolares de sus hijos el rendimiento es significativamente mejor; por lo tanto, en la medida que los estudiantes reciban mayor apoyo por parte de sus padres y representantes en esa medida mejorará su rendimiento académico, específicamente en matemática.

Asimismo, los padres deben fomentar hábitos de estudio en sus hogares, porque como lo señala Cartagena (2008), facilita la adquisición de métodos y estrategias para asimilar unidades de aprendizaje, su aptitud para evitar distracciones, su atención al material específico y los esfuerzos que realiza a lo largo de todo el proceso. De allí que los padres tienen la responsabilidad de formar hábitos de estudio en sus hijos para el aprendizaje de la matemática, bajo una adecuada planeación y organización del tiempo con miras a obtener éxito en su rendimiento académico.

De igual manera, los padres deben mantener una adecuada comunicación con los docentes asistiendo a las reuniones y convocatorias establecidas por la institución educativa para conocer el rendimiento académico de sus hijos y así brindarle la ayuda cuando se presente situaciones adversas, específicamente en el proceso de aprendizaje de la matemática. Por ello, Fontana, Alvarado, Angulo y otros (2009), mencionan que es necesario que “el núcleo familiar intervenga en la formación educativa de los hijos y establezca una comunicación constante con el centro educativo, para coordinar y sobrellevar cualquier situación que emerja en alguno de los dos contextos” (p. 3). Esta afirmación demuestra de la importancia de construir y mantener una comunicación directa y estrecha entre el docente de matemática y los padres porque constituyen un binomio de vital importancia para el logro del éxito en la educación de los estudiantes, sobre todo, en esta asignatura que requiere de una mayor participación del núcleo familiar.

Otro aspecto a considerar dentro de la ayuda familiar para mejorar el proceso de enseñanza es la motivación de los padres, porque como lo afirma Canil (2017), es muy importante para poder desarrollar un aprendizaje que sirva para la integración en el rendimiento escolar. Por consiguiente, los padres tienen la responsabilidad de generar un ambiente familiar motivador que permita a sus hijos mostrar un mayor interés por el aprendizaje, en especial, de aquellas asignaturas consideradas tediosas o difíciles de entender, como es el caso de las matemáticas, pues estudios realizados han demostrado que el éxito en el rendimiento escolar en las matemáticas es a causa de factores internos y externos (Miñano y Castejón, 2011).

Además de la motivación de los padres, debe complementarse con un nivel de preparación académica de los padres, la cual está íntimamente vinculada con los resultados académicos que éstos obtengan en el aprendizaje de las matemáticas. Según el Informe de Obra Social Caixa Catalunya (2009), asegura que el perfil de los estudios de los progenitores, sobre todo el de las madres, es el factor más determinante en el éxito escolar de los hijos. Agrega que los principales logros educativos no son consecuencia directa de los centros escolares ni de sus profesores, sino más bien de la transmisión generacional en las familias y del estrato social de los alumnos.

Así que el perfil educativo de los padres, de manera fundamental, además, de los recursos culturales y educativos disponibles en el hogar, son las dos claves que determinan los logros educativos, porque es posible que los padres con una mayor educación crean ambientes intelectualmente más estimulantes para sus hijos. Al respecto, Hoff (citado por Matute, Sanz, Gumá, Rosselli y Ardila, 2009), destaca que los padres con una mayor educación crean ambientes intelectualmente más estimulantes para sus hijos y tienen una manera distinta de interactuar con ellos. De acuerdo con lo anterior, la educación de los padres también se relaciona con la asistencia de los niños a la escuela y con su desarrollo cognoscitivo en general. Al respecto, Ardila, Rosselli, Matute y Guajardo (2005), observaron que el nivel educativo de los padres se correlaciona con la ejecución de los niños en diversas tareas que miden el funcionamiento ejecutivo que incluyen un grupo de habilidades cognoscitivas cuyo objetivo es facilitar la adaptación del individuo a situaciones nuevas y complejas yendo más allá de conductas habituales y automáticas.

Según lo señalado, existen factores internos y externos que afectan la ayuda familiar en el proceso de aprendizaje de la matemática, toda vez que el bajo rendimiento como lo asegura Fernández y Salvador (citado por De Miguel, 2001), “no se debe exclusivamente a características individuales sino también a características sociales y a factores fruto de la interacción constante del individuo con su entorno social y familiar” (p.85). En este sentido, el apoyo familiar permite el desarrollo de competencias matemáticas que redundará favorablemente en el rendimiento escolar.

Proceso de Enseñanza y Aprendizaje de la Matemática

Enseñanza y aprendizaje forman parte de un único proceso que tiene como fin la formación del estudiante, en este caso, de las matemáticas, por lo que la enseñanza no puede entenderse más que en relación al aprendizaje; y esta realidad incumbe no sólo a los procesos vinculados a enseñar, también a aquellos vinculados a aprender. Según Edel (2004), la enseñanza “es el proceso mediante el cual se comunican o transmiten conocimientos especiales o generales sobre una materia” (p. 3), y el aprendizaje es “el proceso por el cual una persona es entrenada para dar una solución a situaciones, tal mecanismo va desde la adquisición de datos hasta la forma más compleja de recopilar y organizar la información” (p. 4). Conforme a estas definiciones, se tiene que el proceso enseñanza-aprendizaje es un sistema de comunicación intencional entre un sujeto que genera estrategias encaminadas a provocar el aprendizaje.

Extrapolando lo anterior al área de la matemática, el proceso de enseñanza-aprendizaje se concibe como el espacio en el cual el principal protagonista es el estudiante y el docente cumple con una función de facilitador de los procesos de aprendizaje. Son los educandos quienes construyen el conocimiento a partir de lo visto en clase, de aportar sus experiencias y reflexionar sobre ellas, de intercambiar sus puntos de vista con sus compañeros y el docente; sin embargo, para que este proceso sea productivo es necesario el acompañamiento de los padres, porque aun cuando no sean expertos, pueden ayudar a los hijos motivándolos a lograr los objetivos trazados, mediante el desarrollo de un ambiente familiar agradable, colaborativo, para superar las dificultades.

Dentro del proceso enseñanza y aprendizaje el docente comunica, expone, organiza, facilita los contenidos matemáticos a los estudiantes y estos, además de mantienen una comunicación con otros docentes, padres y representantes, por lo que el proceso es de socialización y comunicación. Esto permite intercambiar información sobre el rendimiento escolar, mejorar las estrategias didácticas que permitan enseñar a aprender de manera significativa los contenidos expuestos en el plan de estudio de matemática, cambiar la actitud hacia ésta para evitar el rechazo teniendo en cuenta que socialmente según Garzón (2013) ha sido percibida como “aburrida, acartonada, compleja, complicada, difícil de entender, reservada sólo para algunos, todo lo cual genera intranquilidad, miedo, ansiedad, inseguridad… la gran mayoría de los jóvenes odian las matemáticas” (p. 7).

De lo anterior se desprende la actitud de muchos estudiantes que optan por seleccionar carreras que no tengan nada que ver con las matemáticas. Esta actitud refuerza la mentalidad de la matemática como “materia indeseable”, aún entre los mismos docentes, quienes muchas veces, lamentablemente, demonizan el área como tal, indisponiendo a los estudiantes ante la misma.

Para contrarrestar esta actitud negativa hacia la matemática es necesario que desde el hogar y la sociedad en general se generen cambios de pensamiento hacia ésta, con el propósito de influir positivamente en el proceso de aprendizaje. Por lo tanto, el aprendizaje no se producirá satisfactoriamente si no se suministra una ayuda específica a través de la participación del alumno en actividades intencionales, planificadas y sistemáticas que logren propiciar una actividad mental constructiva.

Esto implica generar un ambiente de aprendizaje motivador, porque en la medida que el estudiante esté motivado en esa medida sentirá el deseo de aprender, e incluso se dará cuenta de lo que es capaz de hacer. Por supuesto, para que haya una buena enseñanza-aprendizaje de la matemática se requiere que el docente tenga habilidad, creatividad e ingenio; si no hay una buena preparación del profesor, ninguna metodología será eficaz o el aprendizaje será muy por debajo de lo esperado; si el estudiante no entiende de una manera, el docente debe de disponer de otras alternativas para hacer llegar el conocimiento, haciendo uso de estrategias que permitan al educando sentirse seguro y confiado, de no ser así, es casi seguro que se bloqueará su aprendizaje.

Así que una adecuada metodología es muy importante para el buen aprendizaje de la matemática, con el propósito de generar buenas actitudes en el estudiante por aprender matemática; de allí que la escuela y familia podrían contribuir en cambiar la manera de pensar hacia ésta, para lo cual es esencial la planificación de estrategias y actividades, involucrando a la familia como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje de los contenidos matemáticos.

ASPECTOS METODOLÓGICOS

Modelo de la Investigación

La presente investigación se incluyó en el paradigma positivista con un enfoque cuantitativo, con la finalidad de responder adecuadamente a los objetivos de la investigación. En este sentido, Hernández, Fernández y Baptista (2014), mencionan que el enfoque cuantitativo “usa la recolección de datos para probar hipótesis, con base en la medición numérica y el análisis estadístico, para establecer patrones de comportamiento y probar teorías” (p.4). En este caso, los datos primarios obtenidos fueron analizados mediante la estadística descriptiva a través de tablas de frecuencias para dar cumplimiento a los objetivos de la investigación.

Nivel y Diseño de la Investigación

Para el logro de los objetivos de la investigación se situó en el nivel descriptivo, porque según Arias (2012), “…consiste en la caracterización de un hecho, fenómeno, individuo o grupo, con el fin de establecer su comportamiento” (p. 24); es decir, se describió la situación actual en relación con el potencial de ayuda del núcleo familiar como agente motivador en el proceso de aprendizaje de la matemática. En cuanto al diseño de la investigación, fue de campo, es decir, los datos primarios se obtuvieron directamente en la citada institución educativa para dar cumplimiento a los objetivos de la investigación. Para apoyar lo anteriormente expuesto se enmarcó en una investigación de carácter no experimental transaccional, que según Toro (2006), “es la que se realiza sin manipular en forma deliberada ninguna variable” (p. 158).

Población y Muestra

La población objeto de estudio estuvo conformada por5 docentes del área de matemáticas, 70 estudiantes y 70 representantes, de la Unidad Educativa Colegio “Ciudad La Tendida”. Al tratarse de una población relativamente pequeña y accesible se tomó la totalidad como muestra de estudio, en consecuencia, se trató de un censo, que de acuerdo con Arias (2012), “busca recabar información acerca de la totalidad de una población” (p. 33); es decir, información en relación con el potencial de ayuda familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática.

Instrumento de Recolección de Datos

Para la recolección de datos, se empleó instrumento en escalamiento, el cual consiste según Hernández y otros (2014), en un “conjunto de ítems que se presentan en forma de afirmaciones para medir la reacción del sujeto en tres, cinco o siete categorías” (p. 245). Para su construcción se utilizó una escala de tres opciones de respuestas: Siempre (S), Algunas Veces (AV), Nunca (N), con un total de 21 ítems. Cabe mencionar que fueron diseñados tres cuestionarios, dirigidos a los docentes, padres y estudiantes con el fin de realizar comparaciones en cuanto al potencial de ayuda del núcleo familiar como agente motivador en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática.

Posteriormente, a los instrumentos diseñados se les determino su validez y confiabilidad. La validez fue a través de la técnica juicio de expertos quienes revisaron y recomendaron las modificaciones pertinentes para garantizar la validez del contenido. La confiabilidad se realizó a través del coeficiente alfa de Cronbach (), por lo cual se aplicó una prueba piloto a un grupo de 4 docentes, 10 padres o representantes y 10 estudiantes no pertenecientes a la muestra de estudio, pero con características similares, obteniéndose los siguientes valores: 0.88, 0.99 y 0.96, los cuales se ubican dentro del rango de confiabilidad muy alta según la escala indicada por Ruiz (2002).

PRESENTACIÓN DE RESULTADOS

A continuación, se presentan los resultados obtenidos de las encuestas aplicadas a los tres grupos de estudios, los cuales fueron agrupados según las dimensiones: ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje; factores del ambiente familiar que afectan la ayuda de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática y; proceso de enseñanza y aprendizaje de la asignatura matemática.

Cuadro 1:
Promedios porcentuales de las respuestas emitidas por los grupos de estudio en los indicadores de la dimensión ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza aprendizaje de la matemática.

Nota: S= Siempre, AV = Algunas Veces, N = Nunca
INDICADORES DOCENTES
N=5
PADRES Y
REPRESENTANTES
N=70
ESTUDIANTES
N=70
%S %AV %N %S %AV %N %S %AV %N
1. Vinculación familia-escuela 10.0 80.0 10.0 47.9 34.7 17.4 56.8 33.8 9.5
2. Participación de los padres en el proceso educativo 26.7 60.0 13.3 52.3 26.9 20.8 46.0 40.1 14.0
3. Competencia matemática 20.0 73.3 6.7 54.2 35.2 10.7 57.2 38.3 4.5
4. Estrategias de acompañamiento escolar 13.3 86.7 0.0 53.2 31.9 14.8 46.4 34.7 18.9

De los datos señalados en el Cuadro 1 se observa inicialmente que un 80% de los docentes admiten que algunas veces se da la vinculación familia – escuela como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática, sin embargo, el 47,9% y 56,8% de los padres y estudiantes respondieron siempre; aunque un 34,7% y 33,8% optaron por responder algunas veces, por lo tanto, pareciera ser que hay una tendencia a no generarse una vinculación de la familia a las actividades escolares planificadas en esta asignatura, trayendo consigo dificultades en cuanto al apoyo que deben recibir los estudiantes desde el hogar, sobre todo porque como lo indica Korinfeld (citado por Villarroel y Sánchez, 2002), la relación familia – escuela presupone una doble proyección: la institución, proyectándose hacia la familia para conocer sus posibilidades, necesidades y orientar a los padres para lograr en el hogar la continuidad de las tareas educativas; y la familia, ofreciendo a la institución información, apoyo y sus posibilidades como potencial educativo.

Asimismo, en la participación de los padres y representantes en el proceso de enseñanza – aprendizaje de la asignatura matemática, un 60% de los docentes reportó que algunas veces éstos facilitan los recursos necesarios a sus hijos para que realicen las tareas asignadas y mantienen una comunicación para conocer el rendimiento de sus hijos, lo cual no es compartido por el 52,3% y 46% de los padres y estudiantes quienes respondieron siempre; no obstante, un 40,1% de los estudiantes señaló algunas veces. Tales cifras revelan que la mayoría de los docentes de matemática consideran que no es frecuente la participación de los padres y representantes, dado que es ocasional su asistencia a la institución para indagar el desempeño del hijo en esta área, y así trabajar en equipo en el caso de que él o ella presente dificultades en el aprendizaje de los contenidos desarrollados en clase. En este sentido, Pérez (2000), refiere que la participación de los padres “…no se agota con inscribir a sus hijos y proporcionarle lo que necesitan para sus estudios, sino que implica participar activamente en su proceso de formación y crecimiento…” (p.120).

También se obtuvo que el 73,3% de los docentes perciben que algunas veces presentan competencias matemáticas; aunque un 54,2% y 57,2% de los padres y estudiantes respondieron siempre, por cuanto las mismas son producto del apoyo recibido en el hogar. Así que existen diferencias de opiniones entre los docentes con los padres, representantes y estudiantes, donde los primeros consideran que no siempre la familia brinda la ayuda para que el estudiante adquiera las competencias matemáticas, por lo que se requiere de un mayor involucramiento de la familia en el proceso de aprendizaje de su hijo buscando asesoría en el docente de cómo lograr que él o ella adquieran las competencias matemáticas, de esta manera como lo afirman Vera, Vera, Búrquez y Peña (2007), se plantearían actividades que promuevan la construcción de conceptos a partir de experiencias concretas, lo cual implica una constante comunicación entre ambas partes.

En relación con el desarrollo de estrategias de acompañamiento escolar como parte de la ayuda familiar el 86,7% de los docentes destacó que algunas veces los padres y representantes las aplican para mejorar el rendimiento académico de sus hijos en la asignatura matemática y atienden responsablemente las orientaciones ofrecidas para favorecer el proceso de enseñanza y aprendizaje; en cambio, el 53,6% de los padres respondió siempre, al igual que el 46,4% de los estudiantes, pero un 34,7% respondió algunas veces.

Desde la perspectiva del docente, consideran que existe un escaso acompañamiento escolar por parte de la familia en la realización de las actividades asignadas, aun cuando han brindado asistencia a los padres de cómo ayudar a sus hijos, por consiguiente, se hace necesario que desde la familia se consolide dicho acompañamiento, puesto que consolida y fortalece el proceso de formación de los hijos de la mano con la institución educativa, en este sentido, Gabarro (2011), esto se traduce en buenos resultados, propiciando, a la vez, condiciones para el éxito escolar y como consecuencia el progreso personal y de su entorno inmediato.

Cuadro 2:
Promedios porcentuales de las respuestas emitidas por los grupos de estudio en los indicadores de la dimensión factores del ambiente familiar que afectan la ayuda de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática.

Nota: S= Siempre, AV = Algunas Veces, N = Nunca
INDICADORES DOCENTES
N=5
PADRES Y
REPRESENTANTES
N=70
ESTUDIANTES
N=70
%S %AV %N %S %AV %N %S %AV %N
1. Interés de los padres 50.0 50.0 10.0 71.6 24.3 4.2 83.1 9.5 7.5
2. Hábitos de estudio 40.0 70.0 10.0 50.7 38.2 11.2 46.6 40.5 12.9
3. Comunicación familiar 30.0 60.0 10.0 43.1 36.8 20.1 35.2 39.2 25.7

Respecto a los datos expuestos en el Cuadro 2, se observa inicialmente un 50% de los docentes señaló que los padres siempre y otro 50% algunas veces demuestran interés por el aprendizaje de la matemática en su representado y fomentan en éste el interés por las matemáticas, por su parte, el 71,6% y 83,1% de los padres y estudiantes coincidieron en contestar siempre. De estos resultados se puede afirmar que los padres buscan la manera que sus hijos sientan interés por la matemática lo que podría representar un valioso aporte en el proceso de aprendizaje de la misma y con ello mejorar el rendimiento académico, tal como lo admite Tulic (citado por Sánchez, 2013), cuando afirma que el grado de la participación e interés de los padres en el aprendizaje de sus hijos es considerado como una contribución esencial para mejorar el rendimiento escolar de éstos, ya que cuando al existir un mayor interés por las actividades escolares de sus hijos el rendimiento es significativamente mejor.

En relación con los hábitos de estudio un 70% de los docentes consideran que los padres algunas veces fomentan en su representado la adquisición de hábitos de estudio para que losestudiantes practiquen una metodología específica al momento de la resolución de los ejercicios de matemática; no obstante, el 50,70% de los padres respondió siempre, pero, el 46,6% y 40,5% de los estudiantes optaron por responder siempre y algunas veces. Al comparar las respuestas se observan diferencias de criterio, donde los docentes perciben que desde el hogar poco contribuyen en la formación de hábitos de estudio para el aprendizaje de la matemática, lo cual pudiera ser extrapolado a otras asignaturas, trayendo consigo que no se cumpla con lo establecido por Cartagena (2008), cuando refiere que los hábitos de estudio son los métodos y estrategias que acostumbra a usar el estudiante para asimilar unidades de aprendizaje, su aptitud para evitar distracciones, su atención al material específico y los esfuerzos que realiza y así obtener resultados satisfactorios que redundará positivamente en el rendimiento académico. Sobre la comunicación familiar un 60% de los docentes señaló que algunas veces los padres promueven la comunicación con el docente de matemática para el seguimiento del rendimiento académico de su representado; no obstante, el 43,1% y 35,2% de los padres y estudiantes expresó hacerlo siempre, pero, un 36,8% y 39,2% indicaron algunas veces.

Al respecto, se aprecia que existe un distanciamiento comunicacional entre la familia y el docente de matemática lo que dificulta dar a conocer el rendimiento del estudiante a objeto de implementar acciones que contribuyan a mejorar o fortalecer el aprendizaje, por consiguiente, esto demuestra un escaso apoyo de los padres al proceso educativo de sus hijos a sabiendas de grado de responsabilidad de asistir a la institución para indagar sobre este aspecto.

Cuadro 3:
Resultados porcentuales de las respuestas emitidas por los grupos de estudio en los indicadores e items de la dimensión proceso de enseñanza y aprendizaje de la matemática, según los sujetos de estudio.

Nota: S= Siempre, AV = Algunas Veces, N = Nunca
INDICADORES DOCENTES
N=5
PADRES Y
REPRESENTANTES
N=70
ESTUDIANTES
N=70
%S %AV %N %S %AV %N %S %AV %N
1. Planificación 0.0 80.0 20.0 31.9 37.5 30.6 24.3 29.7 45.9
2. Medios 100.0 0.0 0.0 37.5 37.5 25.0 55.4 40.5 4.1
3. Métodos 100.0 0.0 0.0 50.0 33.3 16.7 74.3 24.3 1.4
4. Evaluación 100.0 0.0 0.0 62.5 26.4 11.1 82.4 16.2 1.4

En relación con los datos expuestos en el Cuadro 3 el 80% de los docentes indicó que algunas veces planifican actividades que incluyan roles de la familia para el aprendizaje del área de matemáticas, de allí que el 37,5% y 30,6% de los padres hayan respondió algunas veces y nunca, entre tanto, el 45,9% de los estudiantes señaló nunca. Esta situación invita a reflexionar sobre de qué manera podría el docente planificar actividades escolares y extraescolares para incluir a la familia en el proceso de educativo, teniendo en cuenta que es importante generar un mayor sentido de compromiso y responsabilidad a los padres para que se sientan motivados a sugerir acciones orientadas a mejorar el aprendizaje de la matemática.

Sin embargo, el 100% de los docentes señaló que siempre emplea diversidad de medios para la motivación al estudio de las matemáticas; en cambio, sólo el 37,5% de los padres y coincidió con los docentes, por su parte, el 55,4% de los estudiantes señaló siempre. Por supuesto, como era de esperarse quienes conocen qué medios utilizan los docentes para ayudar al aprendizaje de la matemática son los estudiantes, evidenciando con ello la escasa comunicación familiar con los docentes, incluso dentro del núcleo familiar, por lo que la mayoría de los padres desconocen qué medios utilizan el docente para generar un ambiente motivador para el estudio de esta asignatura.

Asimismo, el 100% de los docentes afirmó que siempre recurren a diversos métodos de enseñanza para lograr el aprendizaje significativo en los estudiantes, mientras que para el 50% de los padres o representantes y el 75,3% de los estudiantes coinciden con los docentes. En este caso existen coincidencias, sobre todo entre los docentes y estudiantes quienes comparten juntos el proceso de enseñanza y aprendizaje, por consiguiente, admiten que en el aula de clase se emplean diversos de métodos de enseñanza que ayudan a mejorar el aprendizaje de la matemática.

Finalmente, el 100% de los docentes aseguró que siempre demuestran objetividad en la evaluación de los contenidos de matemática, entre tanto, el 62,5% de los representantes y 82,4% de los estudiantes respondieron siempre. Pues bien, quienes son evaluados consideran que al momento de llevarse a cabo este proceso el docente es una persona objetiva e imparcial, lo cual hace que los estudiantes se sientan confiados de que todos son tratados de igual manera.

CONCLUSIONES

Al diagnosticar las expectativas que tienen los padres sobre la ayuda del núcleo familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos en la asignatura matemática, se concluye que la mayoría de los padres y representantes carecen de una percepción clara y precisa sobre la importancia de apoyar desde el núcleo familiar a los estudiantes para el proceso de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas. Esto se evidencia en que algunas veces asisten a las convocatorias realizadas, mantienen contacto con los docentes para conocer el rendimiento académico del estudiante, incentivan el desarrollo de competencia matemática y participan en el acompañamiento escolar para favorecer el proceso de enseñanza y aprendizaje. En consecuencia, esta situación limita la posibilidad de apoyo para el docente e incide en cierta medida en la desmotivación y/o desinterés de los estudiantes hacia el área.

En cuanto a los factores del ambiente familiar y escolar que afectan la ayuda familiar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas se estableció que, desde la óptica de los docentes, existe interés de los padres hacia esta asignatura, sin embargo, no es frecuente el desarrollo de hábitos de estudio donde el estudiante aprenda determinada metodología para resolver ejercicios o problemas matemáticos, además es escasa la comunicación docente – representante, lo que dificulta dar a conocer cuál es el rendimiento académico en el área de las matemáticas.

Respecto al proceso de enseñanza y aprendizaje de la asignatura matemática de séptimo grado de educación media general se identificó que los docentes poco se preocupan por planificar actividades para integrar a los padres y representantes a las actividades del proceso de enseñanza y aprendizaje, lo cual conlleva a que no se fortalezca la participación de éstos a fin de brindarle el apoyo a sus hijos.

RECOMENDACIONES

REFERENCIAS

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